QUÈ HI TROBARÀS?

Activitats de narració oral:

* Sessions de contes per a grans i petits.

* Com fer per regalar contes

Jugant amb les paraules:

* Contes per narrar tantes vides com universos n'hi haguessin.

* Entrevistes imaginàries.

* Imatges, vivències, pensaments per compartir.

* Actes per poder escampar la boira quan l'ànima se sent en compressió.

* Lectures per obrir camins.

* Temps de silencis fets paraules.

dijous, 31 de març de 2011

recomanació: EL MAR Y OTRAS COSAS DE LAS QUE TAMBIÉN ME ACUERDO

Aquesta tarda, Barcelona estava més esplèndida que mai. He contemplat les façanes de l'Eixample com qui mira el món per primera vegada i a la secció infantil de la Casa del Libro he trobat un tresor per compartir: El mar y otras cosas de las que también mer acuerdo. La història és una meravella i les il·lustracions... et transporten a paisatges d'ara i d'abans. Us deixo la ressenya. Que el disfruteu.





EL MAR Y OTRAS COSAS DE LAS QUE TAMBIEN ME ACUERDO

de GUTIERREZ SERNA, MONICA


THULE EDICIONES

diumenge, 20 de març de 2011

VIAJEROS SIN EQUIPAJE

La suavidad de la noche apareció de repente como las hormigas que tenía cada mañana al despertarse sobre el mármol de la cocina. Cómo era posible, se preguntaba, que esas intrusas no se dieran por vencidas. Porque esa guerra particular que mantenía día sí y día también la recordaba perfectamente y sabía a ciencia cierta que el día anterior había pasado lo mismo. En cambio, cada vez se desdibujaban más de su mente los recorridos personales de sus nietos.
-Ah, ¿que ya está en la universidad? -le decía a su hija y se decía a si misma con asombro y el ciclo de las palabras volvían a poner la información en una cabeza que se resquebrajaba por momentos.
Hay cuerpos que vienen al mundo con un cesto lleno de ironías y el suyo era un ejemplo. El tiempo llevaba toda la vida cebándose con ella: primero por las cuestas tan empinadas que la vida le había ido poniendo y ahora... llevándose los recuerdos como migajas en plena hambruna. 
Ese naufragio personal iba arrasando con presentes y pasados, con lo bueno y lo malo de cada momento y en su lugar aparecía un lienzo de retales, a veces en blanco, otras con trazos dulces como si una nueva juventud acaeciera en el final de sus días.
Con esos aires de su primera candidez se reencontraba con su marido cada noche como si sus cuerpos fueran los de aquellos jóvenes que miraban el futuro con ganas de saborearlo.
Otras veces el rompecabezas encajaba mal y traía vientos huracanados que saqueaban sus últimos resquicios de esperanza. Ahí se daban cita los porqués, los dije y dijeron de antaño que ahora aparecían como sombras punzantes poniendo voz en un escenario sin dirección. ¿Cuántos relatos caben en una vida? Se preguntaban sus hijos.
Una mañana, como si una nueva brisa la hubiera traído de vuelta, desprovista de toda preocupación y rencor, salió a la calle con los ojos llenos de reconciliación con la vida. Se encontró con vecinas, con amigas que aún le quedaban de la infancia, con las únicas hermanas que vivían, con sus cuñadas... Y quiso compartir con ellas, por fin, ese reir sonoro que traen las barcas cuando los viajeros van sin equipaje.

divendres, 4 de març de 2011

A LA ORILLA DE ALGÚN MAR




¿De cuántos colores es el mar? Te lo pregunto a ti, que duermes en el fondo de las cuevas submarinas, agazapada ante los deshechos de otros mundos, hilvanando nuevos destinos, nuevas eras. Tú, criatura silenciosa que recorres los océanos sin ser vista. Hoy te he avistado, te he seguido y te he reconocido. Tú eres ese color plateado que se difumina en el horizonte hasta donde se pierde la vista. Rota, solamente, por la línea fronteriza que hace un barco al azar. Tú pintas esos días vacíos de esperas, sin color en el alma, en el que se amontonan recuerdos de lo que ya no es.

Tú eres, también, el mar en calma, azul o verde, pero rayo de esperanza, al fin, en las tardes de mayo a punto de florecer en cualquier rincón del paisaje interior. A ti te miro, entonces, y adivino tu cuerpo sereno, dúctil, sin alimañas para sacarte de encima. Vuelves a ti misma, como un remo firme que se alza en la línea perpendicular cuando azuma contra el viento leve, deteniendo en un brevísimo instante el tiempo. Soledades remotas aparecen a ti con su danza grácil y su trompeta matutina anunciando otros rumbos para seguir. Ese azul transparente, que se clava en mis pupilas, me lleva a otros mares remotos en donde el mundo gira al revés. En esos vaivenes marinos tu nombre surca las olas para dar forma a mis labios. ¿Me oyes? Mis susurros no son perceptibles si no se escuchan desde el corazón. Ahí donde el aguijón de los dioses parte en dos el rumbo. ¿Cuál tomar? Mira el desierto en tus manos, aletea con fuerza y sube a la barca antes de que el mar desaparezca de tu horizonte más cercano.

Me doy la vuelta y ahí estás de nuevo: en ese otro mar, ahora azul oscuro, que saca espuma por la boca de sus olas y arremete contra las rocas arrojando en cada movimiento rabias escondidas. Y aquí estoy yo, a punto de ser devorada, dejándome aniquilar por tu fuerza. ¿No me ves? Voy y vengo por la cresta de tu ola y me lanzas al vacío frío e insensible de tu remolino. Una y otra vez el aire llena mis pulmones hasta asfixiarlos de dolor. No puedo más. Lleno con toda mi ansia la boca, pero desfallezco ante tu poder. Me llevas más allá de las nubes de ceniza y la lluvia cubre mi rostro con la suavidad de las mentiras cuando, sin querer, salen sin permiso de las bocas ajenas para reducir los límites de lo hallado en el más mísero polvo de vida.

¿Te das cuenta? He descubierto tu secreto. Pero tu duende ha navegado por los arrecifes agrestes y ha sacado su arma mortífera para borrar las huellas que dejan las palabras.